
VIVIR
El arte mediterráneo de expandir el tiempo
En un mundo acelerado donde la prisa ha desplazado al propósito, VIVÆNT propone redescubrir la sabiduría del equilibrio mediterráneo. No es una marca, un destino o un programa, sino un movimiento que celebra una forma diferente de estar en el mundo.
VIVÆNT nace de la profunda comprensión de que la vida mediterránea, con su ritmo pausado, sus espacios compartidos y su apreciación de lo auténtico, no es un vestigio del pasado sino una propuesta vital pegada a su tiempo. Una filosofía que encuentra eco natural en todos aquellos que valoran la calidad sobre la cantidad y el tiempo bien vivido sobre el simplemente ocupado.
Invitamos a destinos, empresas, profesionales y viajeros a unirse a este movimiento que honra la autenticidad de cada lugar, respeta el tempo natural de las experiencias, fomenta el equilibrio entre tradición e innovación, y celebra la comunidad como espacio donde la vida adquiere su verdadero significado.
VIVÆNT trasciende el mero turismo para convertirse en una filosofía mediterránea del buen vivir. Con ecos del movimiento slow, pero con raíces profundamente mediterráneas y catalanas.
De perseguir targets, a hacer match.
Un enfoque que revoluciona la relación con el turista silver:
- Se abandona la visión de «target» (objetivo al que apuntar) para adoptar la de «match» (encuentro entre valores compatibles).
- No se trata de adaptar artificialmente destinos para atraer a un segmento, sino de recuperar la autenticidad mediterránea que encanja como un guante con el viajero silver.
- El éxito no se mide solo en llegadas de turistas, sino en la autenticidad con que el destino encarna los valores VIVÆNT.
VIVÆNT busca convertirse en un movimiento con reconocimiento internacional, como lo han sido el Slow Food o la filosofía Hygge danesa, pero con la riqueza cultural, gastronómica y vital del Mediterráneo catalán como fundamento. No es, solo, una estrategia turística, sino una aportación a una forma más auténtica y significativa de experimentar los destinos.
Pilares del movimiento VIVÆNT
- Autenticidad mediterránea: No se trata de crear experiencias «para seniors», sino de recuperar y valorizar la esencia genuina del estilo de vida mediterráneo: el ritmo pausado, las conexiones humanas auténticas, la socialización en espacios públicos.
- Equilibrio vital: Fusión perfecta entre tradición (sabiduría ancestral mediterránea) e innovación (comodidades a las que no queremos renunciar), entre actividad y contemplación, entre naturaleza y cultura.
- Consciencia temporal: Apreciación del momento presente y valoración del tiempo como el bien más preciado. No se trata de llenar el tiempo, sino de experimentarlo plenamente.
- Bienestar holístico: Integración de la dieta mediterránea, el ritmo de vida pausado pero activo, la socialización como pilar de salud mental, y la conexión con la naturaleza y el patrimonio.
- Comunidad intergeneracional: Celebración del valor de todas las edades y la riqueza que aporta cada etapa vital a la experiencia colectiva.
El encaje perfecto con el público silver
VIVÆNT no «persigue» al turista silver como objetivo, sino que propone una filosofía que naturalmente se identifica con sus valores más profundos:
- Búsqueda de autenticidad: El turista silver está cansado de experiencias (pre)fabricadas y busca conexiones reales.
- Valoración del tiempo: Consciente de la finitud de la vida, busca experiencias significativas, no simples distracciones.
- Experiencia y criterio: Con décadas de experiencias turísticas a sus espaldas, valora la calidad sobre la cantidad.
- Anhelo de comunidad: Busca destinos donde pueda integrarse, aunque sea temporalmente, en una comunidad viva, no solo observarla.
El cambio de paradigma: de «qué» a «cómo»
Este enfoque representa un cambio fundamental en la mentalidad turística:
Paradigma tradicional (el qué):
- Creación de productos turísticos específicos para personas mayores.
- Categorización por edad y capacidad física.
- Enfoque en accesibilidad y adaptaciones.
- Marketing dirigido a un segmento demográfico.
- Visión del turista como consumidor pasivo.
Paradigma VIVÆNT (el cómo):
- Recuperación y celebración del estilo de vida mediterráneo auténtico.
- Categorización por valores y aspiraciones vitales.
- Enfoque en experiencias significativas y transformadoras.
- Marketing basado en una filosofía compartida.
- Visión del visitante como participante activo en una filosofía vital.
El programa DESTINO SILVER como puerta de entrada al movimiento.
- No es solo formación para captar turistas, sino una iniciativa para integrar a los destinos en el movimiento VIVÆNT.
- Los participantes no solo aprenden técnicas de marketing, sino que se convierten en «embajadores» de una filosofía.
- El programa no termina después de día y medio, sino que inicia un proceso de transformación continua del destino.
Elementos transformadores en el programa:
- Inmersión experiencial: Los participantes no solo reciben información sobre el movimiento VIVÆNT, sino que lo experimentan durante la formación.
- Transferencia filosófica: Más allá de herramientas prácticas, se transmiten los valores profundos que sustentan el movimiento.
- Comunidad continuada: El programa crea una red de destinos que comparten la visión VIVÆNT, apoyándose mutuamente en su implementación.
- Transformación personal: Los gestores de destinos experimentan un cambio de mentalidad que trasciende lo profesional, incorporando elementos de la filosofía VIVÆNT en su propia vida.
Manifiesto VIVÆNT
La llamada del Mediterráneo
En un mundo donde la prisa ha sustituido al propósito, donde la cantidad ha desplazado a la calidad, y donde las experiencias se coleccionan pero no se sienten, el Mediterráneo nos recuerda otra forma de estar en el mundo. Una forma que ha perdurado milenios, modelando civilizaciones y alimentando cuerpos y espíritus.
VIVÆNT no es solo una marca o un programa. Es una llamada a redescubrir la sabiduría del equilibrio mediterráneo, una invitación a vivir plenamente en lugar de simplemente pasar. Es la celebración de un territorio, Cataluña, que bajo su capa de modernidad, de apuesta por el futuro y la innovación, aún conserva el secreto de la vida bien vivida.
Nuestros principios
Autenticidad sobre artificio

Creemos en la potencia de lo genuino. Los lugares tienen alma cuando conservan su esencia, cuando no se disfrazan para complacer miradas pasajeras. El viajero contemporáneo no busca decorados; anhela comunidades vivas donde la tradición respira y evoluciona naturalmente.
Desde las bóvedas imposibles de Gaudí que reinterpretan formas naturales, hasta los viñedos del Priorat donde la dureza del terreno se transforma en vinos de profunda personalidad, o las calas recónditas de la Costa Brava que aún resisten a la masificación. Lugares donde la autenticidad no es un valor nostálgico sino la base misma de su identidad contemporánea.
En un mundo saturado de experiencias fabricadas, la autenticidad es el verdadero lujo.
Tiempo expandido, no consumido

El tiempo es el bien más valioso. No buscamos llenarlo de actividades que se suceden frenéticamente, sino expandirlo mediante la presencia plena. Una comida que se alarga entre conversación e historias. Un paseo sin otro propósito que sentir la luz del atardecer. Un café en la plaza observando el ir y venir cotidiano.
La tradición de la sobremesa del domingo que atraviesa generaciones, el paseo vespertino por las Ramblas o el Passeig de Gràcia, la contemplación sosegada del Cap de Creus donde Dalí encontró sus relojes, esas tardes de lectura sosegada en rincones como el Ateneu.
La prisa es enemiga de la vida. Elegimos el tempo mediterráneo, donde los momentos no se cuentan sino que se pesan.
Tradición e innovación, el equilibrio fértil

No veneramos el pasado como reliquia intocable ni abrazamos el futuro a cualquier precio. En Cataluña, desde siempre, hemos buscado el diálogo entre lo antiguo y lo nuevo. Donde las tradiciones encuentran expresiones contemporáneas. Donde la innovación se nutre de raíces profundas.
El Gótic, donde conviven estructuras medievales con estudios de diseño vanguardista; la cocina de Ferran Adrià, que revolucionó la gastronomía mundial desde el profundo conocimiento de los productos tradicionales; las fiestas populares como La Patum de Berga o los Castellers… Una tierra donde el Modernismo no surgió como ruptura sino como reinterpretación de la identidad mediterránea.
Este equilibrio define la cultura mediterránea: una conversación ininterrumpida entre generaciones, entre técnicas artesanales y nuevas tecnologías, entre sabidurías ancestrales y visiones de futuro.
Comunidad sobre individualismo

El Mediterráneo conoce el secreto: no existe vida plena sin comunidad. Los espacios compartidos —la plaza, el mercado, la sobremesa— son donde la vida adquiere significado. El bienestar no es un proyecto individual, sino el fruto de conexiones genuinas.
Las plazas mayores de Besalú o Peratallada siguen siendo el centro neurálgico de la vida local; La Boquería o Santa Caterina, donde el intercambio trasciende lo comercial; las Calçotades que reúnen a familias enteras alrededor del fuego. Incluso en la innovadora economía colaborativa del 22@ o el cooperativismo arraigado en barrios como Sants, la comunidad sigue siendo el eje vertebrador de las relaciones.
Valoramos los lugares donde aún se cultiva el arte de convivir, donde la barrera entre local y visitante se diluye en la mesa compartida, en la fiesta del pueblo, en la conversación espontánea.
Plenitud accesible

La buena vida no depende de lujos ostentosos, sino de placeres honestos y accesibles: el pan recién horneado, el aceite que captura la esencia del paisaje, la siesta reparadora, la brisa marina en la piel.
El ritual del pa amb tomàquet transforma ingredientes sencillos en una experiencia sublime; la tradición del vermut dominical en las terrazas de Tarragona o Reus; el baño reparador en calas como Sa Tuna o Tamariu; o el simple placer de contemplar la puesta de sol desde el Montjuïc o las montañas de Montserrat. Pequeños lujos que no dependen del poder adquisitivo sino de la capacidad de apreciar lo esencial.
La verdadera sofisticación mediterránea está en la simplicidad cultivada, en el gesto mínimo que contiene sabiduría máxima.
Naturaleza como maestra

El paisaje mediterráneo nos enseña la belleza del equilibrio. Ni salvaje ni domado, es un diálogo milenario entre humano y entorno. Aprendemos de sus ritmos y ciclos, de su capacidad de adaptación y resistencia.
Los viñedos escalonados del Priorat, donde la dificultad del terreno se convierte en carácter; los olivares centenarios de Les Garrigues que han sobrevivido a sequías y heladas; el Delta del Ebro, donde la actividad humana convive con un ecosistema frágil y valioso; o el Parque Natural del Cap de Creus, donde la tramontana ha esculpido formas imposibles en la roca durante milenios. Incluso en entornos urbanos como el Parc Güell, la arquitectura de Gaudí demuestra cómo la inspiración más profunda proviene de las formas y estructuras naturales.
Celebramos destinos que preservan esta conversación, que protegen su luz única, sus vegetaciones tenaces, sus masías llenas de historia.
Nuestro compromiso
VIVÆNT no es un destino sino un camino. Un proceso constante de redescubrimiento y valorización del patrimonio material e inmaterial que hace único al Mediterráneo catalán.
Nos comprometemos a:
Honrar la autenticidad de cada lugar, evitando simplificaciones y estereotipos que empobrecen la experiencia.
Respetar el tiempo como dimensión fundamental de la vida bien vivida, promoviendo ritmos que permitan la conexión genuina con el entorno y sus gentes.
Fomentar el equilibrio entre preservación e innovación, entre tradición y modernidad, entre naturaleza y cultura.
Crear espacios de encuentro donde visitantes y locales puedan tejer relaciones significativas, trascendiendo la dicotomía anfitrión-turista.
Valorar la accesibilidad universal no solo física sino cultural, permitiendo que personas de todas las edades y condiciones puedan experimentar la esencia mediterránea.
Proteger el patrimonio natural que da carácter a nuestros paisajes, conscientes de que sin él, perdemos nuestra identidad profunda.
Una llamada a la acción
VIVÆNT es una invitación abierta a destinos, empresas, profesionales y viajeros que comparten esta visión:
A los destinos turísticos, les invitamos a redescubrir su esencia mediterránea, a valorar aquello que los hace verdaderamente únicos ya compartirlo con autenticidad.
A las empresas y profesionales, les animamos a crear propuestas que respeten los ritmos naturales del territorio, que promuevan conexiones genuinas y que contribuyan al bienestar de la comunidad local.
A los viajeros, les invitamos a vivir el Mediterráneo catalán desde dentro, no como espectadores sino como participantes temporales en una forma de vida que ha demostrado su sabiduría a lo largo de milenios.
No buscamos turistas, buscamos cómplices
VIVÆNT no persigue visitantes pasivos sino cómplices activos. Personas con la sensibilidad y apertura necesarias para apreciar la profundidad de la experiencia mediterránea. Viajeros que no buscan simplemente «ver» un lugar, sino comprenderlo, sentirlo y llevarlo consigo como una forma de entender la vida.
No es casualidad que esta filosofía coincida de manera especial con el viajero que ha alcanzado la madurez vital. No porque diseñemos experiencias «para personas mayores», sino porque la sabiduría mediterránea se encuentra eco natural en quienes valoran la calidad sobre la cantidad, la profundidad sobre la dispersión, y el tiempo bien vivido sobre el simplemente ocupado.
Nuestro horizonte
Imaginamos un futuro donde Cataluña sea reconocida internacionalmente no solo por sus atractivos turísticos, sino por ofrecer al mundo una propuesta vital alternativa. Un paradigma donde el éxito no se mide en cifras de visitantes sino en la calidad de las experiencias compartidas.
Un futuro donde nuestros pueblos y ciudades no sean escenarios para el consumo turístico, sino comunidades vibrantes que comparten generosamente su forma de entender la vida.
Un Mediterráneo catalán que no necesita inventarse ni reinventarse, sino simplemente recordar, valorar y ofrecer con orgullo aquello que siempre ha sido su mayor tesoro: el arte de vivir plenamente.
VIVÆNT: No es lo que ofrecemos. Es cómo lo vivimos.
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